Un lugar y un tiempo para escribir

¿Tienes un lugar para escribir y tiempo para hacerlo?  

Tu lugar y tu tiempo para escribir son los que a ti te convienen. Si tienes una visión idealizada irás retrasando el momento de empezar a trabajar mientras buscas el lugar y el momento perfectos (que nunca aparece y nunca llega). Lugar y tiempo son dos de las mejores excusas del escritor indeciso. 

Escribir es un oficio y si quieres dominarlo tendrás que practicar todos los días haga sol o llueva, especialmene si hace frío y llueve. Debes encontrar tu lugar y tu tiempo para escribir y empezar a hacerlo.

Nunca esperé a que mi café irlandés tuviera la temperatura perfecta, con la tormenta rugiendo afuera y los leños ardiendo en la chimenea...He escrito cada día: en casa, en el despacho, tuviera ganas o no. Lo hice y punto.

Un rincón donde escribir

¿Dónde escribes? ¿Tienes un lugar al que acudir cada día a trabajar en tus textos? 

No necesitas mucho: un entorno silencioso y bien iluminado, una mesa y una silla cómodas, espacio para esos libros que consultas y te inspiran, algo de música quizá. 

Tener tu propio espacio de escritura es una parte fundamental de implantar y mantener el hábito de escribir. Cada vez que te sientas a tu mesa y abres tu libreta o tu portátil estás afianzado ese hábito, relacionándolo con un entorno y un ritual. Le estás diciendo a tu cerebro que es hora de dar paso a la creatividad y muy pronto ese estado creativo será automático en ti. 

Sin embargo, no todos tenemos (o trabajamos bien) en un espacio aislado y silencioso, pero existen alternativas válidas:

  • ¿Qué tal una oficina móvil ? Durante mucho tiempo escribí en una mesa con ruedas con espacio para unas carpetas colgantes. La llevaba a cualquier habitación donde no hubiera nadie y ¡voilà! Oficina instantánea. Al terminar, lo recogía todo y salía rodando.
  • Si eres gregario, te encanta la gente y no llevas bien trabajar a solas, una cafetería (si puede ser sin televisión) es tu mejor opción. Decide antes durante cuanto tiempo escribirás y cúmplelo sin distracciones. Muchos libros se han escrito en los bares, ¿por qué no el tuyo?
  • Muchos escritores (y yo misma) eligen las bibliotecas como refugio. Son silenciosas, están limpias, tienen buena luz y temperatura y, para un escritor de no ficción, cuentan con la ventaja de ofrecerte material de investigación y referencia. Echa un vistazo lento por las estanterías y seguro que encontrarás algo nuevo para tu libro. 
Una biblioteca es mi habitación propia
En esta biblioteca escribí casi todo este artículo.
  • Cualquier lugar tranquilo, donde te sientas a gusto y puedas disfrutar del proceso de escribir servirá. En A Writers’ Paris (uno de mis libros preferidos), Eric Maisel cuenta por qué  escribe en iglesias, museos y bancos de los parques. También puedes ser creativo a la hora de buscar dónde escribir. 

Tu propio tiempo

No te vas a levantar a las 5 de la mañana para escribir. Sé realista

«No es verdad que no tengas tiempo. El tiempo lo creas tú.» Con todos mis respetos, ¡y un cuerno! 

Creo que ninguno de estos gurús de la gestión han tenido jamás que hacer malabares entre un trabajo de 8 horas, la familia, la salud y el deseo de escribir. ¡Qué fácil es decir que «crees tu propio tiempo» cuando tienes de sobra! 

Nadie mejor que tú sabe cuántas horas al día puedes dedicarte a escribir y cómo encajar ese tiempo entre el resto de tus obligaciones. Sin embargo, no prosperarás como escritor escribiendo a salto de mata ni estableciendo horarios imposibles que no lograrás cumplir. 

Dedica un rato a hacer una lista con tus obligaciones ineludibles, añade tu tiempo de escritura (al menos 60 minutos) y, con toda sensatez, decide cuándo lo harás. Sé realista: no vas a levantarte a las 5 de la mañana a escribir si eres un búho ni le dedicarás tiempo por la noche si vuelves echo una pena del trabajo. 

A veces, no obstante, el tiempo hay que reclamarlo y defenderlo como propio. Escribir (como hacer ejercicio) son tareas que se posponen fácilmente. Tu hora de escribir pertenece a tu agenda como las citas con tus clientes. No es menos importante. 

Aprende a negociar

A veces, tienes que ser egoísta para ser generoso.

Cuando no tienes que ir ocho horas a una oficina la gente asume que no tienes un «verdadero trabajo» y que estás disponible en todo momento para hacer esas tareas que los demás no van a hacer. 

Si sólo vas a aplicar un consejo a rajatabla que sea este: ser escritor es un trabajo; no permitas que nadie te diga lo contrario.

Ahora bien, como no trabajas en una isla desierta, vas a tener que aprender a negociar tu espacio y tu tiempo con tu entorno.

  • Empieza a por apagar el teléfono o al menos ponlo en silencio. Si te cuesta mucho prescindir de él, puedes usar una app que te ayude a concentrarte. 
  • Cierra la puerta. Stephen King dice que se escribe con la puerta cerrada y se corrige con la puerta abierta y tiene toda la razón. Y, si es necesario, pon un cartel de «Cuidado con el tigre». 
  • Deja bien claro a tu familia y amigos qué es una emergencia: un incendio es una emergencia; no puedo abrir un bote o no me acuerdo dónde he dejado las llaves, no.  
  • Trabajar en casa no te convierte en el «chico de los recados» de la familia, así que las tareas cotidianas se repartirán entre todos.  

Negociar implica sacar tu lado egoísta y dejar de estar siempre disponible para todo el mundo y en cualquier momento. Es bueno para tu libro y los demás aprenderán a ser autosuficientes. Todos ganáis.

Si aún no has negociado tu espacio y tiempo para escribir, empieza ya. Estás desaprovechando la oportunidad de afianzar en ti el hábito de escribir y lo necesitarás si quieres tener éxito. 

Pero si ya tienes tus rutinas creadas, me gustaría saber cuáles son y cómo has llegado a desarrollarlas. ¿Me lo cuentas en los comentarios?

Y también puedes compartir este artículo si crees que puede interesar a otros. 

19 comentarios en “Un lugar y un tiempo para escribir”

  1. Qué buenos consejos, María. Sobre todo me ha gustado la parte final de hacer respetar tu tiempo y hacer entender a otros que no es un hobby sino un trabajo y que, aunque estés en casa, no eres la chacha.
    En cuanto a escribir suelo encerrarme en el despacho y la verdad es que mi marido lo respeta bastante. Eso sí las ideas a menudo se me ocurren por la mañana. Para que no se me escapen me abro un Google Doc en el móvil y voy anotando todo lo que se me ocurra y me dé tiempo a escribir en el trayecto del autobús. Pero obviamente escribo mucho más rápido en el ordenador. Además para darle forma a lo escrito y revisar, se me da mejor en el PC.

    • Gracias por tu comentario, Dorit.

      Cuando les pregunto a las escritoras cuál es su mayor problema muchas comentan que es la falta de tiempo porque su familia no acaba de entender que «eso de escribir» no es un hobby, sino una profesión. Tú que llevas un blog en tres idiomas ya sabes lo complicado que es sacar las horas necesarias para investigar, escribir, traducir, buscar fotografías, corregir…¡Si encima te toman por «la chica de los recados» y te pasas el día corriendo de Hacienda al banco, a la compra o a las extraescolares de los niños es casi imposible!

      Me encanta la idea de usar el móvil para anotar cuanto se te ocurre: lo llevamos siempre encima y es muy accesible; las notas de voz de Evernote, por ejemplo, son muy útiles para registrar ideas para artículos. Yo solía ser de esas personas que, ante una idea, pensaban: «es tan buena que no se me olvidará» y dos horas más tarde ya no podía recordarl, por eso siempre os recomiendo que lo anotéis todo: ideas, diálogos, descripciones…nunca se sabe donde estará la pepita de oro de vuestro próximo artículo o la idea genial para un libro.

  2. María, me pasa como a ti, las bibliotecas son mi lugar favorito para escribir.
    Tengo que reconocerte que prefiero los espacios con silencio y bien acondicionados para escribir.
    Aunque también me ha ocurrido que el estar en una cafetería rodeada de mucha gente, mucho jaleo, me ha inspirado en otros momentos… Así es que, como bien dices no hay un sólo momento ni un sólo espacio…
    Muchas gracias por tus recomendaciones. Son un gran recordatorio, al menos para mi 😉
    Un abrazo

    • Hola, Ana:

      ¡Qué bien que estos trucos te sirvan! Como escritora con un proyecto a largo plazo que eres yo te diría que uses mucho tu «cuaderno de todo»; da igual si es digital o en papel, pero no dejes nunca de anotar todo lo que se te ocurra, incluso las ideas que, en el momento, no te parezcan relevantes y que revises tus notas al menos una vez a la semana. Te sorprenderá la cantidad de material para el proyecto o para el blog que encontrarás.

      Un abrazo fuerte y ¡sigue escribiendo!

  3. Hola guapa!
    Me ha encantado el post sobre todo cuando dices que hay que desconectar el teléfono, ponerlo en silencio o usar el contestador, hay veces que no somos capaces de trabajar y que mejor forma de esa y así nuestra familia se da cuenta que ahora no es el momento y tu trabajo es importante. A veces la gente cuando trabajas en casa creen que no es un trabajo y eso no es verdad, es un trabajo como otro cualquiera y la mayoría de las veces muy sacrificado y con muchas horas.
    Un saludo!

    • Hola Miau, ¡me encanta tu nick!

      Al final, todas las escritoras (y las blogueras los sois) tenéis una batería de trucos para conseguir sacar adelante vuestros proyectos. Después de tanto tiempo ayudando a que nazcan libros me he dado cuenta de que tenéis, tenemos, que hacernos fuertes y demostrarle a los demás que vamos en serio.

      Gracias por tu comentario. Un abrazo.

  4. No tengo un sitio fijo para escribir, cuando me inspiro cualquier lugar es bueno, lo importante es tener a mano el computador o una libreta de apuntes, pero lo que dices de las bibliotecas es ideal, al ser un sitio con libros y silencio, me imagino que para los escritores profesionales es muy importante el poderse concentrar.

    • Hola Amparo:
      ¡Y no solo para las escritoras profesionales! Las blogueras también sois escritoras ¡y algún día os convenceré de ello! Cambia el soporte pero no la creatividad y que tengáis un montón de buenas ideas que compartir. Me encanta que seas de las que llevan libreta de apuntes. El «cuaderno de todo» lo llamaba Carmen Martín Gaite, y es una pieza esencial de cualquiera que escriba por placer o por trabajo.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.

  5. Mi querida María,

    Qué grandes recomendaciones para quienes, al igual que tú, amamos las letras.

    Yo adoro escribir en el salón de mi casa, con mi gata durmiendo a mis pies y la ventana del comedor abierta de par en par, mientras la brisa acaricia mi rostro. Y todo eso con vistas al castillo que tengo frente a mi casa. No suena nada mal, ¿verdad?

    También soy un ratón de biblioteca, por lo que este lugar también me parece un espacio idílico para dar rienda suelta a las ideas y emociones que nos rondan. Porque… ¿Qué pasa con las ideas carecientes de emoción? Que acaban muriendo, como lo hacen también aquellas a las que no sabemos respetar y facilitarles un espacio y un momento para cobrar vida.

    Unos días antes de nuestro encuentro en Hondarribia, voy a viajar de nuevo a Escocia y algunos de los momentos que me he reservado tienen mucho que ver con Edimburgo y JK Rowling. ¡Cómo me fascinan esta mujer y su creatividad!

    Gracias por mostrarte siempre tan cercana. Tengo muchísimas ganas de ese reencuentro!!

    Te mando un abrazo fortísimo, linda!! Con todo el cariño,

    Ali

    • Hola Ali:
      ¿Qué si suena bien? ¡Hasta le he puesto música de Miles Davies y todo! Y sí, es justo eso: las ideas, como las plantas, como el amor, necesitan tiempo y espacio para florecer: buena tierra, rayos de sol, calma y afecto…y todo eso nos lo quitamos si no somos capaces de buscar nuestro rinconcito y nuestra hora al día para escribir y soñar y leer.
      ¡Desde que comentaste en FB que volvías a Escocia supe que te había atrapado el espíritu Harry Potter! ¿Qué tendrá Edimburgo que es capaz de inspirar a Rowling y a Ian Rankin por igual? Con Rankin me he hecho yo un «tour» literario por la ciudad estupendo.
      Gracias por estar ahí. Un abrazo de palabras y magia

  6. Qué buenos consejos! Sobre todo me quedo con el que escribir también es un trabajo, yo que trabajo en casa y gran parte estoy trabajando en artículos, tengo que negociar bastante con los demás en que yo también estoy trabajando aunque esté en casa y esté escribiendo. Por suerte tengo mi rincón en mi despacho que me encanta y es un lugar silencioso y muy bonito.

    • Hola Aída:
      ¡Pues ya tienes uno de los dos requisitos que citaba Virginia Woolf para ser escritora: tu propio lugar! Me alegro de compartir contigo esta pequeña «cruzada» para que escribir desde casa se considere un trabajo. ¿No crees que podría ser un tema de ingresos? Si ganásemos millones con nuestras webs y blogs nadie diría que no es un trabajo, pero como en la mayoría de los casos no vemos los frutos de nuestro trabajo de manera inmediata nuestro entorno cree que estamos aquí por diversión, que no somos productivas, que «no hacemos nada». ¡Y eso es algo que deberíamos cambiar!
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.

  7. Creo que lugar y tiempo son las dos mejores excusas que tenemos para todo, son las que nos impiden empezar cualquier proyecto y postergarlo hasta que nos olvidemos de él! y luego una vez te pones estan las distracciones, nada peor que internet o los telefonos, con la excusa de buscar algo nos despistamos durante horas y no es la manera, debemos ser constantes! una entrada muy completa e interesante!

    • Muchas gracias Resi.
      ¡Ya lo creo! Yo siempre digo que a los escritores nos gusta haber escrito, pero no escribir. Eso de tener que sentarnos unas horas al día y «exprimirnos» el cerebro es más cansado y estresante de lo que parece desde fuera ¿eh? Y las escritoras (que, como mujeres, tenemos muchas obligaciones y nos tenemos que «desdoblar») somos las campeonas del «hoy no, mañana». Como dices, la consistencia (la rutina) es una de nuestras mejores aliadas.
      Un abrazo.

  8. Guapa, geniales consejos para las personas que amamos escribir. No es fácil sacar tiempo para ello sobre todo cuando no es nuestra profesión y tus ideas son geniales para animarnos y motivarnos a no perder el centro y dedicarnos un poco más a eso que nos apasiona y que nos saca más de una satisfacción y sonrisa.

    Yo tengo un lugar para escribir, a cualquier lugar que viajo lo busco y soy muy buena encontrando lugares móviles, por aquello de que viajo bastante y eso hace que tenga que ser creativa. No tengo un horario fijo pero sí lo tengo como rutina, para mí escribir es una necesidad que suplo cada día, así sea un pequeño párrafo pero cada día escribo algo y eso me gusta mucho porque así no pierdo la rutina y me hace crecer la motivación y creatividad que para mí son fundamentales a la hora de escribir 🙂

    Excelentes consejos guapa, gracias por compartir y ayudarnos 🙂

    • Diana ¡eres mi no-clienta ideal y el sueño de toda editora! A tí no hay que perseguirte para que te hagas una rutina porque la tienes interiorizada. Así es como se llega lejos en el mundo de las letras: encontrando tu lugar estés donde estés y escribiendo cada dia. ¡Te voy a poner de ejemplo! 🙂

  9. Estoy totalmente de acuerdo, si esperas a tener el momento y el lugar perfecto para ponerte a escribir o para empezar a hacer lo que sea, lo más probable es que este momento perfecto e ideal nunca llegue, ya que siempre puedes encontrar una excusa para no empezar.
    Escribir es un acto que, desde mi punto de vista, debe hacerse en un lugar tranquilo y en el que te sientas a gusto, donde no haya interrupciones y puedas estar en calma para que puedan fluir las ideas. Evidentemente si no trabajas en otro sitio, tienes más tiempo para escribir, pero creo que igualmente es bueno marcarte unas pautas y unos horarios para escribir.

    • Hola Odina:
      Gracias por tu comentario. ¡Si vieras la de escritoras y blogueras que conozco que esperan a que llegue el lugar y el momento perfecto!: «Cuando tenga una habitación propia»; «cuando crezcan los niños» «si me dan esa media jornada», «cuando empiece a tener ingresos regulares con las ventas online», «cuando me haya puesto en forma y perdido peso» y un montón de excusas más. Porque tienes razón, sólo son excusas.
      Un abrazo.

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